Hay una parte del viaje que el pasajero nunca ve. Es justo después de pulsar “aceptar”. En la pantalla aparece un coche acercándose y unos minutos de espera. Todo parece sencillo. Pero detrás de esa pantalla hay una ciudad que no sabe que alguien tiene prisa por llegar. Semáforos, atascos, obras, calles cortadas, eventos o el clásico coche en doble fila que bloquea media calle.
Continue Reading